Escrito por Dolly Camareno
Editado por Dessane Lopez Cassell
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Dulce y yo nos conocemos desde hace más de 40 años, desde que Dulce llegó a la isla para apoyar a familias de estudiantes con necesidades especiales. Compartimos una historia de activismo comunitario, desde clases de aeróbicos para mujeres hasta la defensa del acceso a las playas. “Creemos que cuidar a la comunidad también es una forma de defender el territorio”, me dice Dulce. “No son luchas separadas.”

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Leyenda: Dolly Camareno y participantes en un taller de Batik de Mujeres de Islas. Foto de: Cortesía de Dolly Camareno.
Esa convicción es el corazón de nuestro trabajo con Mujeres de Islas. Más que una organización, MDI es el resultado de relaciones sostenidas en el tiempo, de prácticas de solidaridad cotidiana y de una manera de imaginar el desarrollo comunitario desde la escucha y la acción directa. “MDI no nace como un proyecto aislado”, explica Dulce, “nace de la vida diaria en Culebra, de lo que queríamos cuidar y sostener”.

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Leyenda: El equipo de Mujeres de Islas en su espacio para eventos en la Antigua Escuela. De izquierda a derecha: Sofía Reeser, Marissa, Dulce del Rio y Alexandría. Foto de: Max Hernández-Webster.
MDI surgió en 2010 a partir de reuniones alrededor de una mesa redonda en las que mujeres compartieron sueños y deseos para la isla. Sylvia Lleras, cofundadora, propuso que cada una actuara como motor de su sueño con las demás ofreciendo apoyo. “Ese modelo solidario sigue guiando nuestro trabajo y la interconexión entre proyectos,” comparte Dulce. Entre los objetivos iniciales estaban crear un suministro de alimentos más sostenible, mejorar la educación y atención para mujeres embarazadas y niños pequeños, y rescatar el Teatro Tuyo y Mío como espacio comunitario.
El rescate del teatro requirió esfuerzo y dedicación. “Se logró gracias a tu sueño, Dolly, y al apoyo de muchas personas y miembros de la comunidad”, recuerda Dulce. Hoy, tras años de mejoras, el teatro se activa con programas y actividades de apreciación del arte.
En esos primeros años también se conceptualizó la filosofía de la Sede de Experiencias Vivas de Aprendizaje (SEVA). SEVA apuesta por aprender haciendo, construyendo y creando; su nombre en sánscrito significa ‘servir’. Es un enfoque pedagógico que conecta todos los proyectos de MDI.
El rescate de la Antigua Escuela y el comienzo de los que sería el Proyecto Siembra iniciaron en 2014, enfocándose en seguridad alimentaria, estabilidad económica y desarrollo profesional. “Transformamos tierras, una vez bombardeadas por la Marina, en espacios fértiles y productivos. Cuando comenzamos a ofrecer servicios, aunque el nombre se acotó al espacio, es más que un lugar: es nuestra filosofía” explica Dulce. Desde SEVA, ahora ubicada en la Antigua Escuela y donde MDI tiene su sede, MDI promueve huertos de hogares, escuelas y comunidad, compostaje, educación ambiental y actividades como Cine Siembra y la cocina solar Sazón, que conecta arte, comida y sostenibilidad.

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Leyenda: Evento comunitario Cine Siembra de Mujeres de Islas con una presentación sobre Acuicultura de Carrucho. Foto de: Max Hernández-Webster.
La soberanía alimentaria y la respuesta ante crisis son esenciales para MDI. Tras los huracanes Irma y María en 2017, la organización distribuyó alimentos y ofreció talleres, atención a personas mayores, servicios de bienestar y actividades creativas. Durante la pandemia, se entregaron cientos de cajas de alimentos semanalmente, y tras el huracán Fiona, nació el Caldo de Pescado Solidario, en colaboración con pescadores locales. Hoy, MDI continúa asegurando alimentos frescos y no perecederos y desarrolla proyectos innovadores como la siembra de ostras.
Desde 2018, la Incubadora Solidaria (SIS) ha apoyado a más de 60 participantes, formalizando más de 25 negocios locales, incluyendo la Asociación Pesquera de Culebra y la primera marca de arte de la isla, CulArt. El Proyecto de Arte Solidario (PAS) vincula el arte con justicia ambiental, soberanía alimentaria y preservación cultural mediante residencias artísticas, talleres y mosaicos urbanos. Como Community Hub, MDI también ofrece refugio, agua potable, alimentos suplementarios y servicios de carga y baterías portátiles. Otra iniciativa es el de Comadres y Culebra les ve nacer que apoya a mujeres embarazadas.

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Imagen 5: Leyenda: Marissa Otero, miembro de Mujeres de Islas, explica el proyecto de compostaje de Mujeres de Islas. Foto de: Max Hernandez-Webster.
“Todos los proyectos nacen de la misma filosofía comunitaria de aprendizaje activo y solidaridad”, dice Dulce. Funcionan como un archipiélago: cada uno mantiene su identidad y se conectan entre sí. La organización también impulsa iniciativas juveniles, como el Club de Patinetas, Sargatopia y Culebra: Raíz y Mangle, proyectos intergeneracionales que integran arte, ecología y memoria cultural. “Necesitamos que las artes inunden nuestra isla y cubran con un manto de protección a niñxs y jóvenes”, enfatiza Dulce, citando a Lin-Manuel Miranda.

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Leyenda: Marissa Otero, miembro de Mujeres de Islas, explica el proyecto de compostaje de Mujeres de Islas. Foto de: Max Hernandez-Webster.
La conversación culmina reafirmando la misión de MDI a través de la metáfora que comparte Dulce del archipiélago, con cada proyecto, iniciativa y sueño apostamos a la autogestión a través de una educación transformadora buscando un futuro más sostenible y pacífico. Tejiendo estos cayos e islas con el arte, y creyendo que ésta puede cambiar el mundo, cumplimos con nuestra visión de potenciar el desarrollo justo y digno de Culebra.

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Leyenda: Un letrero de mosaico de Mujeres de Islas en su taller de cerámica. Foto de: Max Hernandez-Webster.